Cuaderno de Calma

Técnicas para potenciar la memoria para el éxito profesional en educación

Una mañana de mediados de noviembre, frente a mis veinticinco alumnos de cuarto, me quedé en blanco. Estaba intentando explicar el ciclo del agua, algo que he dado mil veces, pero el silencio del aula empezó a pesar como el plomo. Sentí que los ojos de los niños me atravesaban y, por un segundo, no supe ni por dónde seguía la frase. Ese runrún de la ansiedad que se me quedó pegado desde 2020 había convertido mi memoria en un colador.

15 de noviembre: ¿Por qué me quedo en blanco si me sé el tema de sobra?

Antes de ponerme a estudiar esto por mi cuenta, yo pensaba que la memoria era como un músculo que simplemente se cansaba. Pero en los apuntes que empecé a tomar, vi que la cosa es más compleja. Según lo que explicaban en el curso, el estrés eleva el cortisol, y eso es veneno para recuperar información. No es que se te borre el dato, es que el 'acceso' está bloqueado por el ruido mental.

En el curso de entrenamiento mental que hice, la profesora mencionaba el famoso Número de Miller. Resulta que nuestra memoria de trabajo solo puede manejar unos 7 elementos (más o menos 2) a la vez. Si yo entro a clase con la cabeza llena de preocupaciones por la reunión de ciclo, el examen que me falta por corregir y la bronca que hubo en el recreo, ya he gastado mis 'huecos'. No queda sitio para la lección. Por eso, lo que aprendí sobre los problemas de memoria por estrés laboral es que no me falla la cabeza, me falla el espacio libre.

Primer plano de una mano escribiendo mapas mentales en un cuaderno de estudio personal.

20 de diciembre: ¿Cómo puedo dejar de olvidar lo que acabo de leer?

Justo antes de las vacaciones de Navidad, estaba desesperada. Leía los nuevos criterios de evaluación y a los diez minutos no recordaba ni la mitad. Buscando en mi cuaderno de apuntes, encontré la explicación de la Curva del Olvido de Ebbinghaus. Dice que, si no hacemos algo especial para retenerlo, perdemos el 50% de la información en los primeros 20 minutos. ¡El 50%! Es normal que nos sintamos frustrados.

Lo que me aclaró el curso es que para que algo pase a la memoria de largo plazo, el hipocampo necesita una señal de que eso es importante. Una técnica que empecé a usar es la visualización creativa. Recuerdo perfectamente el olor a tiza vieja y el roce del papel de mi cuaderno mientras dibujaba el mapa mental de mi primera lección memorizada con sentido. No era solo escribir, era 'ver' la información. (A veces me paso de detallista, deformación profesional, pero es que funciona).

Ojo, que yo esto lo cuento como maestra que estudia el tema. Si alguien nota que estos olvidos le generan una angustia que no puede controlar o tiene un diagnóstico previo, lo mejor es que lo hable con su médico o un profesional de salud mental. Yo solo comparto lo que voy anotando en mi libreta.

15 de febrero: ¿Qué es eso del Palacio de la Memoria y cómo se usa en un cole?

Tras un mes de práctica diaria, empecé con el Método de Loci. Es una técnica que viene de la Antigua Grecia, allá por el 500 a.C., y consiste en asociar datos a lugares físicos que conoces bien. Yo usé los rincones de mi propio colegio aquí en Zaragoza. Para recordar los puntos de la reunión de padres, asocié el primer punto al perchero de la entrada, el segundo a la pizarra y el tercero a la estantería de los libros de texto.

En el curso lo planteaban como una forma de dar una estructura externa a una mente que se siente caótica. Lo que aún no tengo claro es si esto funciona igual para conceptos muy abstractos o si solo sirve para listas de cosas. A veces me cuesta encontrar una imagen para términos pedagógicos muy técnicos, pero para el día a día del aula me ha dado una seguridad que no tenía desde hace años.

Libros antiguos y material escolar en una estantería con luz suave de tarde.

28 de mayo: ¿Es posible que olvidar cosas me haga mejor profesional?

Esta es la idea que más me voló la cabeza y que todavía estoy procesando. Una tarde de tutorías a finales de mayo, me di cuenta de algo. Siempre nos obsesionamos con recordarlo todo, pero el curso sugería que olvidar información irrelevante es una técnica de memoria superior. Si intento guardar cada comentario trivial de pasillo, mi agilidad cognitiva se bloquea.

Aprendí a filtrar. Ahora, cuando entro a una tutoría, mi mente deja fuera el ruido y se enfoca solo en lo estratégico. Sentí ese clic de alivio en el pecho cuando, por fin, los nombres de los autores y los hitos del desarrollo del niño fluyeron sin esfuerzo durante una reunión de ciclo. Al soltar lo que no importa, dejas paso a lo que de verdad te hace buena en tu trabajo. A veces, tras un día intenso, me ayuda mucho repasar cómo dejar de rumiar pensamientos negativos tras un día difícil en el cole para limpiar la pizarra mental para el día siguiente.

Lo que todavía se me escapa es cómo mantener esta disciplina cuando el cansancio físico es extremo, porque al final, la memoria también necesita glucosa y descanso. Pero bueno, voy paso a paso. También me ha servido mucho saber cómo evitar perder el hilo al hablar por falta de concentración, porque me daba mucha rabia quedarme a medias en medio de una explicación importante.

En resumen, no es que ahora tenga una mente privilegiada, es que tengo un método. Estos apuntes los saqué principalmente del curso sobre memoria extraordinaria que hice online, donde explicaban que la memoria no es un don, sino una estructura que se entrena. No es una verdad absoluta, pero a esta maestra de Zaragoza le ha devuelto la calma frente a sus alumnos.

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